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Política Energética

La más barata del mundo
En Venezuela un tanque de gasolina cuesta un dólar
por Mery Mogollón

En el mercado interno venezolano, Pdvsa vende el barril de gasolina en $7

En las estaciones de servicio afirman que el suministro de gasolina es totalmente normal, a pesar de que siempre hay rumores de escasez y de aumento de precio. Según algunos empleados y propietarios de esas estaciones, la flota de camiones cisterna que está totalmente controlada por el sector estatal, cumple puntualmente con su encomienda. Sin embargo, en las estaciones de servicio se trabaja con pérdida, dado que los márgenes de comercialización no cubren los costos de operación.
“En diciembre no pudimos pagar la liquidación al personal. Nos mantenemos con las ganancias que genera la tienda de conveniencia, las cuales son muy limitadas porque somos víctimas del hampa, a veces hasta tres veces por mes. Algunos creen que una gasolinera maneja mucho efectivo, pero en realidad al final del día, cuando se cuentan las monedas y los billetes de baja denominación, el total es de unos 300 bolívares fuertes que apenas alcanza para pagar el combustible que trae la cisterna. Otro problema, para las estaciones que no estamos ubicadas en puntos visuales estratégicos de la ciudad, es el mantenimiento de los equipos que está en manos de Pdvsa y no se está realizando, así que la infraestructura se está destartalando poco a poco”, confiesa el propietario de una pequeña estación de servicio del área metropolitana, quien pidió mantener su nombre en reserva.
Y es que en Venezuela llenar un tanque de gasolina de unos 45 litros, cuesta en promedio un dólar, la más barata del mundo. Pero no siempre fue así. En la primera mitad del Siglo XX aunque el país progresivamente se convertía en uno de los principales exportadores de petróleo, importaba gasolina y otros derivados que se vendían a precios muy altos en el mercado nacional, incluso por encima de los que se pagaban en los Estados Unidos. La construcción de las refinerías de Amuay y Cardón en los años cincuenta, gracias a las condiciones creadas en la Ley de Hidrocarburos de 1943, contribuyeron a eliminar las importaciones, pero lo que realmente convirtió a Venezuela en el país con la gasolina más barata del mundo fue una medida política tomada el 12 de diciembre de 1945, en el seno de la Comisión Nacional de Abastecimiento.
La regulación rebajó en 10 céntimos por litro el precio de la gasolina corriente que se expendía entonces en unos 20 céntimos por litro. De esta forma, el precio de la gasolina en Venezuela quedó muy por debajo de otras de menor calidad que se comercializaban en Bogotá, Buenos Aires, Río de Janeiro, Londres, París o Roma. En 1945 bajar el precio de la gasolina era una medida de altos beneficios políticos y de bajos costos económicos, dado el modesto consumo interno de combustibles frente a una exportación de petróleo que superaba los 3 millones de barriles diarios. De allí en adelante, aunque el consumo se incrementa año a año, para los gobiernos hablar sobre aumentos en el precio de la gasolina se ha convertido en tabú, una decisión que deviene en conflictos sociales, especialmente después del “Caracazo” en 1989.
¿Cuánto se consume?
Según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) el parque automotor asciende a 5.218.942 unidades, de las cuales aproximadamente 37% circula en la región capital. En una década, la cantidad de unidades se ha duplicado, a la par que el consumo de gasolina. Sin embargo, los precios de los derivados del petróleo en el mercado interno, con la excepción de los lubricantes, se han mantenido fuertemente subsidiados. Ramón Castro Pimentel, profesor en el Postgrado de Hidrocarburos de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Central de Venezuela, explica que el consumo de gasolina per cápita en Venezuela es uno de los mayores del mundo, dos litros y medio al día, como consecuencia del contrabando de extracción, la ineficiencia de los motores y la congelación de precios por más de una década.
Pdvsa en su más reciente informe semestral 2009 informa que las ventas totales de productos refinados en el mercado nacional se ubican en 593.000 barriles diarios, sin embargo, la estatal petrolera no especifica cuánto de eso corresponde a gasolina. Ramón Castro, quien fue vicepresidente de Deltaven, tiene sus propios cálculos, que colocan al consumo interno en 745.000 barriles diarios, de los cuales 400.000 corresponderían a gasolina.
¿Cuánto se pierde?
Según el profesor Castro Pimentel, en el mercado interno Pdvsa pierde 7,2 millardos de bolívares fuertes por día ó 300.000 bolívares fuertes por hora. Al año, las pérdidas ascienden a 2.600 millardos de bolívares fuertes. Esto sin contar con lo que se deja de ganar por vender el barril de 156 litros de gasolina en 7 dólares, cuando se podría exportar a 80 dólares por barril o más. En tanto, los fuertes subsidios en el mercado interno afectan el flujo de caja y los planes de inversión de Pdvsa.
“Cuando el presidente de la república afirma que en Venezuela la gasolina casi se regala, tiene razón”, dice Ramón Castro. El problema es que para el país el subsidio de la gasolina tiene un alto costo colectivo a corto, mediano y largo plazos. “Se podrían construir más hospitales, escuelas, acueductos, carreteras, infraestructura necesaria para la producción agrícola, si la venta de gasolina se aborda como un negocio que debe generar ganancias y no como un factor político”, afirma Castro.
“Por cada litro de gasolina que comercializa en el mercado interno Pdvsa pierde 12 céntimos de bolívares fuertes, es decir, 18 bolívares fuertes por barril de gasolina. Tomando en cuenta la tasa de inflación que se espera y excluyendo el ajuste en el margen de comercialización que se tendría que aprobar pronto para que continúen operando las estaciones de servicio, esa pérdida ascenderá a 14 céntimos de bolívares fuertes por litro para finales de 2010.”, advierte.
¿Cuál debería ser el precio justo? Castro, quien trabajó por espacio de 35 años en la industria petrolera, gran parte de ese tiempo en la especialidad de mercado interno, señala que aplicando los índices inflacionarios en Caracas y las devaluaciones sucesivas, el precio del diesel debería estar en el orden de 47 céntimos de bolívares fuertes por litro (actualmente 5 céntimos) y la gasolina 60 céntimos de bolívares por litro (actualmente 8 céntimos).
Los efectos de la Ley
El 18 de septiembre de 2008 entró en vigencia Ley Orgánica de Reordenamiento del Mercado Interno de los Combustibles Líquidos. Para Ramón Castro lejos de garantizar el suministro confiable de combustibles, esa ley ha sido un fracaso total: “Lo único que garantiza es el aumento del control del Estado en perjuicio del consumidor porque el mantenimiento de las estaciones de servicio y de la flota de transporte es pésimo; no se han construido las estaciones necesarias para atender en forma idónea un parque automotor en constante crecimiento y se incrementaron los monopolios zonales de las estaciones existentes, por lo tanto, los particulares que todavía sobreviven en esta actividad no están interesados en mejorar servicio, ya que saben que en cualquier momento perderán la concesión. A nadie en el gobierno le importa el consumidor venezolano”.

Gas Natural para vehiculos

Sobre el decreto del Gas Natural Vehicular (GNV) de uso obligatorio para todos los automóviles ensamblados a partir del pasado primero de Julio, Ramón Castro advierte que ese proyecto no es viable porque:

Los vehículos modernos con kit electrónicos presentan problemas tecnológicos para la conversión.

No existe una red de estaciones de suministro de GNV en todo el país, solamente en las ciudades del eje norte costero, los Andes, Guayana y Zulia tendrán dificultades.

No todo el gas venezolano es apto para GNV dada su composición.

El suministro de gas está atado a la producción petrolera y por la disminución de la producción, el suministro de gas no es estable ni para la actividad prioritaria de generar electricidad, como es el caso de Tacoa y Planta Centro.

Ante la alternativa de recibir el regalo de la gasolina más barata del mundo, el consumidor venezolano no tiene incentivos para la conversión, al contrario lo obliga a asumir un recargo en el costo del vehículo. El gobierno tendría que crear un sistema policial conminatorio para lograr que el consumidor use masivamente GNV.

El uso de GNV debe ser selectivo para aquellos vehículos de alto consumo (flotas de transporte, taxis, transporte público), tal como ocurre en el resto del mundo. países.

El Estado no puede decretar el uso de productos, pues ello es potestad del consumidor.

Este artículo originalmente fue publicado en el diario El Mundo

Mar 2010
 
 
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